Así que el pollo, oye, se va a volver a comportar mal. Habrá que aplicarle un severo correctivo. Recordarán que cuando subía más de la cuenta eso del IPC, alias “cesta de la compra”, mucho gobernantes solían echar la culpa “al mal comportamiento del pollo”, porque el precio de éste, o sea, había subido a lo peor más de lo previsto. Pobre pollo. Encima de que estaba muerto para que nos lo comiéramos nosotros, le echaban la culpa de la inflación. Nos anuncian ahora que está a punto de caer sobre nuestras cabezas, justo cuando estamos hipotecados hasta las orejas, subidas de precios de alimentos básicos como la leche y el pollo. Ay. La presunta causa con la que van a justificar esas subidas de precios, con tinte de subidones, es la “escasez mundial de cereales”.
Lo que nos faltaba. Eso sí que por aquí no lo va a entender nadie y puede encender al más templado. O sea, miremos hacia atrás: llevamos décadas asistiendo atónitos a la expulsión subvencionada de nuestros agricultores, porque lo que hacen, lo que producen, no sirve para nada, no se necesita y “sale más rentable” darles un sueldo vitalicio por estar en casa mano sobre mano, que no darles nada y dejar que sigan cosechando cereales u otras cosas. Esa es la absurda tesis oficial, impuesta desde la Unión Europea. Si desde China, se nos ha venido predicando, puede traerse trigo barato, ¿para qué sembrarlo aquí, si sale más caro? Con parecidas tesis se nos ha hecho arrancar vides, se nos ha prohibido tener vacas lecheras suficientes y etc, etc. ¿Para que ahora nos salgan con una escasez mundial de alimentación que, al estar en un mundo globalizado, también nos afecta a nosotros? Pero, bueno, ¿en qué manos estamos? ¿Acaso no era evidente para cualquiera persona medianamente sensata que en un mundo donde buena parte de la población pasa hambre y se muere de ella, no podía ser que se pagara por no producir alimentos?
Moraleja: estamos en manos de insensatos, de idiotas que piensan solo en términos macroeconómicos -que es la economía de salón, sin nada que ver con la vida o economía real- y de inmorales que se dejan manipular por los intereses de los grandes grupos de presión a los que interesa eliminar competencia y asegurar precios altos para lo suyo. Porque esto de ahora no va a ser, seguramente, nada especialmente grave. Pero es un aviso de lo que en cualquier momento puede suceder, como resultado directo de esta política idiota, suicida y europea de pagar para que la gente deje de producir lo que está necesitando más de media humanidad. Este tipo de imbecilidades nunca acaban bien, como es natural.
De la idiotez
Agosto 28, 2007 de Braulio Llamero