Quizá les suene una poco raro el título de hoy. No se preocupen, les será cada vez más familiar. Las grandes empresas, la banca, cuantos tienen que enviarnos (por que la ley lo exige) facturas periódicas están empeñados en que nos pasemos a las e-facturas. O lo que es lo mismo, las facturas electrónicas. O sea, las facturas virtuales, que no están en papel alguno, sino que se consultan vía Internet. No vean al de ventajas que tiene la factura virtual sobre la real, según esas corporaciones. Y además, para acabar de convencernos, se apela con pasmoso desparpajo a nuestro posible corazón “verde” o ecológico. La factura de papel mata muchos árboles, la tira; en consecuencia, salvaremos bosques enteros, media Amazonía, si les permitimos que no nos manden más facturas de papel y nos conformamos con las e-facturas. Eso dicen, cada vez con más insistencia.
Su problema, el de bancos y grandes empresas como las de telecomunicaciones, electricidad, gas y similares, es que de momento no pueden dejarnos de mandar facturas de papel sin nuestro permiso expreso. Por eso cantan sin parar las supuestas ventajas de que olvidemos el papel y por eso se nos muestra de pronto la mar de ecologistas. Las compañías aéreas, en cambio, ya han solventado tal problema, ese engorro de tener que contar con el permiso del cliente. Así que a partir del próximo año, han anunciado, los billetes de avión dejarán de ser de papel. ¿Y de qué serán? Pues de nada, como las modernas acciones de la Bolsa o el dinero que supuestamente tenemos en nuestras libretas de ahorros: simples apuntes electrónicos. Total, dirá usted, mientras sigamos volando, qué más da cómo sean los billetes de avión. Y así es. Lo que pasa es que de ese anuncio de las aerolíneas me ha hecho gracia la insistencia en añadir que desparece el billete de papel “para reducir la tala de árboles”. E incluso se atreven a dar cifras: “con esta medida dejarán de destruirse 50.000 ejemplares” anuales.
O sea, pura conciencia verde. Hay que ver cómo avanza el ecologismo entre los altos y forrados ejecutivos de las grandes aerolíneas, empresas de servicios, cajas y bancos… ¿O la verdadera razón de tanta insistencia en la e-factura y la salvación de árboles estará más bien en eso otro de que las compañías de aviones, por ejemplo, van a ahorrarse nada menos que dos mil millones de euros cada año con eso de no tener que darnos en papel sus billetitos? ¿Usted qué cree? Naturalmente, uno está deseando salvar cuantos bosques sea posible. Pero yo aceptaré voluntariamente las e-facturas que quieren endosarme mis compañías “favoritas” cuando me digan cómo vamos a repartir los colosales beneficios extras en perspectiva. Que es lo único, como comprenderán, en lo que sus ejecutivos piensan. Menudos cínicos.
E-facturas
Agosto 30, 2007 de Braulio Llamero
Pero es un buen avance. La posibilidad de que se falsifique una facturación de ese tipo es practicamente nula…Yo prefiero verle el lado positivo
Saludos
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