Me cae bien Rosa Díez. Fernando Savater aún me cae mejor. Lo que dicen ambos y en general el colectivo “Basta Ya” lo suscribo siempre, mentalmente, de cabo a rabo. Cuentan las crónicas que ahora, ese colectivo, esa gente, ese par de nombres de vascos valerosos, va crear un nuevo partido político. Por esa razón, Rosa Díez, que tiene un escaño socialista en el Europarlamento, ha anunciado que abandona el partido en el que llevaba toda la vida. Los del PSOE no se han puesto a llorar porque se vaya. Al contrario. Suspiran de alivio. Hace tiempo que no la tragaban. Decía verdades demasiado dolorosas, demasiado irrefutables. Y sobre todo, osaba levantarle la voz al líder, a los líderes, a los despistados componentes del sanedrín de Zapatero.
No hace mucho estuvo Rosa Díez en Zamora, mi ciudad, dando una charla. No pude escucharla y lo sentí. Pero algunos que sí fueron me contaron que ni un solo socialista más o menos conocido se atrevió a asistir; del PP sí que se vio a algún miembro destacado (a pescar, es obvio, en las aguas revueltas de los adversarios). Del PSOE, nadie. La europarlamentaria era ya una “apestada” en su partido. Así que si alguien asistía a su charla, no digamos si la saludaba, quedaría “contaminado”, comprometido. Cuánta ruindad y cobardía. Pero así es el interior de los partidos y por eso solo se suelen afiliar a ellos quienes se suelen afiliar. Sectarismo puro. Exclusión inmediata de quien no aprieta las filas a la voz de “ar”.
Se va ahora Rosa Díez con el no menos valerosos y valioso Savater, con los de “Basta Ya”, y se oye a los portavoces socialistas felicitándose por esa marcha, asegurando que se dirige a su lugar natural, que no es otro que el PP. Es mentira, puro veneno partidista. Es la clásica expresión de felicidad que embarga a los mediocres cuando logran que otro más inteligente se rinda y arroje la toalla. Así se desangró, hasta no ser nada, la primera IU y antes el PCE: de “auto-exclusión” en “auto-exclusión”, hasta que no quedaron en el partido más que Frutos, Llamazares y otros tres. No es probable que el nuevo partido de Rosa Díez y Savater tenga un gran futuro. En este país es imposible hacer política fuera de los dos grandes partidos. Pero el PSOE no debería de alegrarse tanto por ser hoy bastante más pobre que ayer (aunque seguramente más rico que mañana, cuando se le vaya más gente valiosa). Rosa Díaz, en el acierto o en el error, vale bastante más que la inmensa mayoría de los que se quedan, altos dirigentes incluidos.
Deseo suerte, pues, a la más valiente de las vascas (o una de ellas).
Rosa Díez
Agosto 31, 2007 de Braulio Llamero
Vengo escuchando en los últimos días los debates de medios de comunicación de diversos signos sobre el nuevo proyecto y nada me parece últimamente tan divertido:
Los medios defensores de la derecha(y ultraderecha) se esfuerzan en reforzar la idea de que el nuevo partido será un partido de izquierdas que le quitará votos al PSOE ya que recojerá a los socialistas disconformes con la manera de estos de llevar el terrorismo y el asunto nacionalista. También recogerá, para ellos, a los votos de los indecisos que no se decantan ni por uno ni por otro.
Y para ello se basan en que Rosa Díez va a cambiarse al nuevo proyecto (arrastrando con ella sus votos).
Por otro lado, los medios afines al PSOE centran sus esfuerzos en recordar que el nuevo proyecto viene relacionándose con el proyecto de “derecha catalana” Ciudadanos y que por ello, van a restar votos al PP dividiendo la derecha española en dos variantes y restándole opciones a su más directo competidor. Para eso defienden la postura de “Una sóla España”.
A mí, la verdad, lo que realmente me resulta curioso es que ningún medio (de los que he podido atender) difunde el mensaje de que habrá más variedad y que, por ello, más españoles verán mejor representadas sus diversas formas de pensar. Más bien parece que se sientan amenazados y deban intentar que se relacione el proyecto con uno u otro partido según su conveniencia.
Mi opinión es que contribuirá a romper el sistema bipartidista que tanto perjudica a nuestro país permitiendo que una vez tras otra, se formen gobiernos por mayoría absoluta y convirtiéndo nuestra democracia en cuasi-dictaduras cuatrianuales.
En cuanto a sus planteamientos, los pocos que conozco se alejan bastante de mi forma de ver la solución a los nacionalismos, que en lugar de obviarlos o prohibirlos, pasa por el federalismo.
Estoy de acuerdo con cuanto dices. Lo único que temen los dos grandes partidos es que algo rompa su plácido duopolio. En cuanto a lo de los nacionalismos, por lo que yo he leído en la web de “Basta Ya”, también este colectivo defiende el federalismo. Eso sí, en estos precisos términos, que aplaudo:
“Impulsar la reforma de la Constitución para resolver algunas deficiencias patentes en materia de igualdad y derechos, modelo territorial –con la vista puesta en un modelo federal cerrado, donde todas las comunidades tengan idénticas competencias dentro de un Estado sólido igualitario-, y mejorar la separación de poderes, especialmente la autonomía del judicial respecto del ejecutivo”.
Un saludo.