Muchos socialistas siempre han sospechado que Solbes es un infiltrado. Nunca ha tenido carnet del PSOE. Y de sacarse un carnet, creen los socialistas, no sería el del partido de ZP. Estos días tiene contentos el vicepresidente económico a los del partido que tantas cosas le ha permitido ser. Ya saben que se acercan elecciones. Y que, con tal de ganarlas, los partidos prometen lo que haga falta. Se pueda o no se pueda cumplir, pequeño detalle, oiga, que ya se toreará después. El problema es cuando tienes a alguien dentro a quien: A, le importa un pepino el resultado electoral porque él ya ha llegado a la edad de jubilación; B, tiene un prestigio por el que velar; C, está “mayor” para reír gracias electorales. Así que Solbes, a quien apenas hemos oído hablar en estos más de tres años de tanto poder, últimamente no calla. Y cada vez que habla, los del PSOE no saben adónde mirar.
Primero fue Chaves. El presidente andaluz, dispuesto a lo que sea para que Andalucía no conozca alternancia y menos con su íntimo enemigo Arenas como recambio, se sacó de la manga una asombrosa y, desde luego, envidiable ley. Vamos, proyecto de ley, porque no se hará realidad, si se hace, hasta que los andaluces no lo vuelvan a votar. Habrá vivienda para todos, se pongan como se pongan los especuladores y los reyes de la hipoteca nacional. Para todos los andaluces, se entiende. Eso es lo que Chaves promete regular por ley. Bueno, pues hacer tal anuncio el andaluz, aplaudirlo la flamante ministra Chacón y salir Solbes arrugando la nariz y diciendo que eso no iba a poder ser, porque costará una barbaridad, fue todo uno. Tampoco le gustó al vice económico que el mismísimo ZP se subiera a la tribuna del Congreso, como si fuera el padrino de un bautizo, y empezará a tirar bonitos billetes por cada hijo. Ahora ha sido lo de los dentistas para que al menos los niños no anden con los dientes hechos puré por falta de “parné”. El nuevo ministro de Sanidad amagó con una cierta y parcial gratuidad y, oye, no veas cómo se ha puesto Solbes. Que no y que no.
Extraño caso, en verdad, el que se le presenta a ZP en la recta final de su primer mandato. Demasiado tarde para echar a un vice insumiso. Demasiado riesgo para el momento de incertidumbre económica. ¿Pero cómo ganar las próximas elecciones si Solbes les boicotea cualquier oferta con un poco de tirón? Solo faltaría que el número tres del Gobierno se pusiera a elogiar a Mariano Rajoy… Y acabo de oírlo en la tele diciendo maravillas sobre el líder de la oposición. Esto empieza a tener algo de chiste.